miércoles, 28 de enero de 2015

Placeres Culpables: "El hermano de otro planeta" por Pau Varela



Placeres culpables:
El hermano de otro planeta (John Sayles, 1984)


Título original: The Brother from another Planet.  
Dirección: John Sayles.  
Guión: John Sayles.  
Música: Mason Daring, John Sayles y Denzil Botus.  
Fotografía: Ernest R. Dickerson.  
Producción: Peggy Rajski y Maggie Renzi.  
Fecha de estreno: 7 de septiembre de 1984. 
País: EEUU.  
Reparto: Joe Morton (Hermano), Daryl Edwards (Fly), Steve James (Odell), Leonard Jackson  (Smokey), Bill Cobbs (Walter), Maggie Renzi (Noreen), Tom Wright (Sam), Minnie Gentry (Mrs. Brown), Ren Woods (Bernice), David Strathairn (Hombre de negro 1) y John Sayles (Hombre de negro 2).

Sinopsis:
El ‘hermano’ es como cualquier otro hombre afroamericano que habita en el barrio de Harlem en Nueva York, salvo por el nimio detalle de provenir de otro planeta y tener tres dedos en ambos pies. A pesar de poseer poderes telequinéticos, no puede hablar, lo que dificulta su adaptación al nuevo planeta y a la población indígena que lo habita. Todo se complica cuando dos misteriosos hombres de negro aparecen en el barrio buscándolo

Cuando la humanidad no se aventura en el espacio buscando pelea, se dedica a ejercer de anfitriona para todo tipo de seres intergalácticos, muchas más veces que menos quedando retratada. El hermano de otro planeta (John Sayles, 1984) dramatiza el encuentro entre dos mundos diferentes y explora límite entre el alienígena y su entorno —nosotros—, utilizando la figura del ‘inmigrante’ ilegal para comentar sobre la sociedad estadounidense de la década de los 80, y mezcla elementos de comedia dentro de un argumento propio de la ciencia ficción. La película explora diversos temas raciales, como la asimilación cultural, la representación discursiva y los estereotipos raciales.

La película es una producción independiente realizada en base a un presupuesto de 350.00 dólares procedentes de la beca MacArthur que le otorgaron a John Sayles, uno de los pioneros del cine ‘indie’ norteamericano, en 1983.  El alienígena de Sayles —interpretado por Joe Morton, a quien probablemente recordéis como el creador de skynet en Terminator 2: el juicio final— no es una figura salvadora como Superman, o un adorable turista perdido como E.T., sino un refugiado obligado a entender a marchas forzadas lo que sucede a su alrededor, pasando del terror y confusión ddel primer contacto con la humanidad, a un sentido de pertenencia ganado hacia el final de la película. En términos de apariencia es un extraterrestre atípico, ya que se ve exactamente igual que cualquier otro hombre negro de Harlem, con sólo dos excepciones: no habla y tiene tres dedos en cada pie. Como resultado,  cuando se cruza con algún ‘nativo’ en su camino es interpretado de forma rápida y categorizado como ‘hombre negro’, aunque su mutismo no da nada sobre lo que sustentar los estereotipos que los demás ven en él. Los vecinos de Harlem rechazan y al mismo tiempo aceptan al extraño hombre, de una manera que evoca a la novela El hombre invisible de Ralph Ellison (1952).

El film hace clara referencia a la narrativa esclavista surgida en los EEUU en el siglo XIX, escrita por esclavos liberados y en la que narraban sus experiencias. El 'Hermano' —quien no recibe otro nombre en toda la película— es él mismo un esclavo fugitivo, perseguido por dos alienígenas ‘blancos’. 

Al principio de la película, el alienígena se pasea por las calles de Harlem y termina en un bar. 
A pesar de que su extraño comportamiento levanta sospechas, pero rápidamente le aceptan como un ‘hermano’. Su silencio permite a la gente a su alrededor construir su identidad e incluso absorberlo en su grupo social o étnico. Por ejemplo, cuando el Hermano encuentra trabajo arreglando máquinas de pinball, uno de los trabajadores de los recreativos, de América del Sur, trata de localizar su lugar de origen. Hablándole en español, le pregunta si es de Puerto Rico y, finalmente, da por hecho que proviene  también de América del Sur. Así que, al igual que la comunidad afroamericana de Harlem, él proyecta su propia identidad racial en el Hermano, convirtiéndolo que en una especie de espejo narrativo.

Aunque El hermano de otro planeta es una película de ciencia ficción, no utiliza tecnología avanzada para crear una ilusión de artificialidad o desplazar su argumento. La trama alienígena es una mera excusa para comentar los discursos que operan en términos de representación de la identidad afroamericana dentro de los EEUU y las restrictivas políticas de inmigración gubernamentales. 

Cuando el Hermano llega por primera vez a Nueva York, se estrella en la isla de Ellis, que fue en su día la puerta de entrada a los Estados Unidos para millones de inmigrantes. Desde ese momento vemos el mundo y la sociedad a través de los ojos del extraterrestre, el ‘outsider’, y lo seguimos en su esfuerzo por ser aceptado dentro de la comunidad. En la mayoría de las películas de ciencia ficción, el alienígena es un elemento exótico, extraño y a veces aterrador, lectura que no por casualidad se asemeja a la forma en cómo son recibidos los inmigrantes en cualquier país occidental —o cualquier persona que no sea parte de la mayoría blanca. Históricamente, los relatos de ciencia ficción han definido el alienígena —o extranjero— como un ser "biológicamente" diferente. El film de Sayles subvierte las normas de desplazamiento de la ciencia ficción en base a la diferencia biológica, utilizando la figura del alienígena representado como un hombre negro, adoptando así la identidad que se ha considerado siempre contraria al hombre blanco.

La película también es relevante debido a la reflexión abierta e irónica sobre la diferencia racial en los Estados Unidos. Si bien la trama principal de la película gira alrededor de la fuga del Hermano, la película está compuesta básicamente por escenas episódicas en las que su identidad es distorsionada una y otra vez a través del uso de estereotipos. El humor que reviste estas escenas no hace sino acentuar el mensaje y obligarnos a mirar a nuestra propia realidad. 

Especial atención a la escena rodada en el metro de Nueva York, en la que un mago callejero realiza un truco de cartas ante la atónita mirada del protagonista y a la vez verbaliza la idea que se esconde tras la película. Sin embargo, Sayles también subvierte estos estereotipos, mostrando cómo Estados Unidos puede ser aterrador para el forastero. A través de la película, el Hermano logrará su libertad al enfrentarse y derrotar a los traficantes de esclavos alienígenas gracias a la solidaridad de aquellos que están etiquetados como ‘alienígenas’ dentro de la propia sociedad estadounidense, es decir, los inmigrantes, los afroamericanos y las personas de color en general.

El hermano de otro planeta es una sátira social revestida de ciencia ficción que, a pesar de lo modesto de su producción y de haber quedado algo olvidada tanto por los fans del género como por los cinéfilos en general, merece ser revisitada por lo actual de su mensaje. Joe Morton realiza un trabajo excepcional con un personaje cuya inocencia y desconocimiento de las normas del mundo al que cae —literalmente— del cielo, nos invita a reflexionar sobre las barreras absurdas que construimos en nuestro día a día en base a etiquetas que no tienen ningún valor real.



martes, 27 de enero de 2015

Opinión Literaria: "El Marciano" de Andy Weir por Víctor Cifu



 

"El Marciano está destinado a convertirse en un clásico de la ciencia ficción."


Seis días atrás el astronauta Mark Watney se convirtió en uno de los primeros hombres en caminar por la superficie de Marte. Ahora está seguro de que será el primer hombre en morir allí. La tripulación de la nave en que viajaba se ve obligada a evacuar el planeta a causa de una tormenta de polvo, dejando atrás a Mark tras darlo por muerto. Pero él está vivo, y atrapado a millones de kilómetros de cualquier ser humano, sin posibilidad de enviar señales a la Tierra. De todos modos, si lograra establecer conexión, moriría mucho antes de que el rescate llegara.
Sin embargo, Mark no se da por vencido; armado con su ingenio, sus habilidades y sus conocimientos sobre botánica, se enfrentará a obstáculos aparentemente insuperables.
Por suerte, el sentido del humor resultará ser su mayor fuente de fuerza. Obstinado en seguir con vida, incubará un plan absolutamente demencial para ponerse en contacto con la NASA.
 
Con un final sorprendente, El marciano es una novela brillantemente construida, un delirio ingenioso, con una mecánica del suspense que sorprenderá al lector una y otra vez y le hará perderse en el cosmos de la naturaleza humana y la lucha por la supervivencia.
 
Una experiencia literaria excepcional en gravedad cero.


Cuando me adentré en las páginas de “El Marciano” de Andy Weir de manera muy rápida me di cuenta que no era una novela más de ciencia ficción.

En esta historia encontraremos superviviencia,ingenio,drama,horror en algunos aspectos, compañerismo, lealtad, incluso humor.

Os imagináis solos en una isla, sin ningún tipo de ayuda, sin poder comunicaros, etc. Pues todo esto pero en Marte, ¿Qué angustia no?.
Mark Watney es el protagonista de esta historia y uno de los personajes principales que más he empatizado a la hora de leer.
Esto ya lo habréis leído de muchos otros como el Dr.Motosierra o Antonio Gonzalez Mesa en su facebook, pero yo tengo que repetirlo porque tienen toda la razón. Mark Watney es una mezcla entre Robinson Crusoe y Mcgyver.
Un individuo que es capaz de sobrevivir en Marte con los únicos recursos que sus compañeros se han dejado en Marte, después de huir pensando que Mark estaba muerto, y sin poder contactar con nadie, eso es porque es un tipo muy inteligente y todo un superviviente.

A lo largo de poco más de 400 páginas sabremos todo lo que le sucede a nuestro protagonista y lo haremos a través de un diario que el mismo está escribiendo.
En el descubriremos desde cómo construir un huerto en Marte hasta intentar tener comunicaciones con la NASA. Es cierto que tenemos cientos de especificaciones técnicas, pero esto no es un problema en absoluto a la hora de leer la novela, al contrario. Personalmente me ha parecido interesantísimo saber todos los aspectos técnicos y científicos que Mark nos explica cada vez que tiene que ingeniárselas para poder sobrevivir un día más.
A pesar de sus tantos aspectos científicos y técnicos y de tener poco más de 400 páginas, “El Marciano” se lee de una manera muy ágil y rápida. Sus distintos tipos de narración, tanto en primera persona con el diario de Mark como la tercera persona explicándonos lo que sucede en la NASA, en el mundo y en la tripulación de la Hermes (que son los compañeros que abandonaron a nuestro protagonista pensando que estaba muerto), ayudan mucho a la fluidez de la historia.
Cada capítulo que leemos queremos más y más y más. Saber cómo Watney va a poder sobrevivir 4 años hasta que vuelva una tripulación a Marte, como va a poder alimentarse, como crear oxigeno o agua de la nada y sobretodo como resolver tantos y tantos problemas que le pasan a medida que vamos avanzando en la novela.

En mi opinión “El Marciano” se ha convertido en una novela imprescindible para todos los amantes de la ciencia ficción. También para todos aquellos a los que les gustan las historias de supervivientes y los que soñaron con algún día poder ser astronauta.

Hemos de recordar que esta es la primera novela de este autor que ya ha vendido más de 500.000 ejemplares, se dice pronto.

Como siempre no quiero olvidarme de la portada. Es imposible hacer una mejor portada para esta novela, me parece perfecta para la historia. Bravo por el ilustrador.

Supongo que muchos lo sabréis, pero ya se han adquirido los derecho para llevar a la gran pantalla la historia de Mark Watney, es más ya se está rodando con Matt Damon como protagonista. Si consiguen una película lo suficientemente fiel al libro y visto las maravillas que se pueden hacer en el cine con los efectos especiales (Gravity, Interestelar) “El Marciano” puede ser una de las mejores películas del año de su estreno.

lunes, 26 de enero de 2015

Entrevista a Montiel de Arnaiz por Sergio Fernández




Hoy en La Ventana Secreta 6  de la mano de Segio Fernandez entrevistamos al escritor Montiel de Arnáiz. Es un placer tenerlo con nosotros y sobretodo ver con que sinceridad ha respondido a todas las preguntas que ha realizado nuestro compañero. Esperamos que la disfrutéis tanto como nosotros.


(VS6)-¿Por qué eres escritor?
(MA)-Hoy día escritor es todo aquél que lo pone en su cuenta de Twitter. En realidad, escritor es todo el que escribe, y yo lo hago. Soy escritor por varias razones, como todos. Todo amante de la lectura en algún momento decide lanzarse a la piscina y escribir algo pero a mí me viene desde mucho antes. Mi padre es escritor y supongo que, aparte de la genética, me he acostumbrado a lo que veía en casa. Conservo un poema que hice a mi madre con cuatro o cinco años, una cosa tierna y típica sobre un toro que mira el reflejo de la luna en una fuente. Después gané un premio local con unos diez años y con veintipocos tenía ya hecha una novela e infinidad de relatos e incluso cómics, que yo mismo dibujaba. Lo cierto es que desde niño quise ser lo que soy: abogado, como Perry Mason y escritor, como mi padre; soy un tipo creativo que ha tenido que trabajar duro en lo que más le gusta.

(VS6)-¿Qué referencias son las de Montiel de Arnáiz a la hora de escribir?
(MA)-En el momento de sentarme a escribir normalmente no pienso “voy a escribir como tal o como cual” aunque sí lo he hecho en ocasiones, en que he imitado el estilo de algún escritor que me ha gustado, como en “Milagrosa Mañana”, de Bulerías Nazis, que jugué a escribir a lo García Márquez en Cien años de soledad o en “El Puente Zuazo” que aparece en Vampiralia, en donde remedé el estilo de Cormac McCarthy en Meridiano de Sangre. Por lo demás, hay gente del gremio como Daniel Lanza o Carmen Moreno que dicen que tengo “mi” forma de narrar, que poseo un estilo identificable, una marca, y eso es bueno porque finalmente yo escribo como a mí me apetece, lo que me divierte leer, que no es sino la mezcolanza de muchísimos autores que me han gustado e influido, aunque fuera subrepticiamente. Si quieres te digo unos pocos, aparte de los arriba mencionados: Paul Auster, Richard Matheson, Pérez-Reverte, Pérez-Galdós, Conan Doyle, Nietzsche, Borges, Manganelli, Joyce o Carlos Fuentes. Luego están las influencias no literarias, derivadas de mi afición a los cómics y novelas gráficas (Byrne, Frank Miller, Hugo Pratt, Hergé, Gosciny & Uderzo, Foster o Kirkman) y al cine (Alfred Hitchcock, Spike Lee, Spielberg, Quentin Tarantino, Michael Mann, Brian de Palma, Martin Scorsese). Creo que se diluyen en mi manera de escribir.


 (VS6)-“Bulerías Nazis” es un compendio de relatos de tu autoría, con el que te das a conocer en el mundillo del genero ¿Cómo está funcionando?
(MA)-De maravilla. Que hoy día, en pleno auge del ebook y la novela-río un libro de relatos heterodoxos venda una primera edición de quinientos ejemplares es toda una satisfacción para mí. Es un libro de una editorial humilde aunque plenamente consolidada y puntera en Cádiz, Ediciones Mayi, con una edición de bella manufactura, una portada potentísima, y se ha vendido y presentado por toda España, desde la FNAC de Sevilla hasta en el templo de la literatura catalana, la librería Gigamesh.

(VS6)-¿Por qué tenemos que leer “Bulerías Nazis”?
(MA)-Porque ofrece garantía total de que alguna de sus historias va a gustaros, va a mover vuestras conciencias, os va a provocar sentimientos encontrados. Es un libro integrado por veintidós pequeñas novelas de estilos diferentes, con historias que enganchan una detrás de otra. En Bulerías Nazis hay de todo: historias costumbristas, de acción, fantásticas, de terror, eróticas, violentas, psicológicas y líricas. Muchos lectores me han dicho que se han ventilado Bulerías Nazis en una sentada puesto que, como cada relato es de estilo y temática diferente al anterior, evita el “efecto Murakami”: es decir, que al cuarto cuento te parezcan todos iguales.

(VS6)-Algunas de las historias que podemos encontrar en su interior están basadas en hechos reales, ¿puedes contarnos hasta qué punto es cierta esa afirmación?

(MA)-En un cierto sentido es así. El relato Bulerías Nazis, que da título al libro, trata de una historia real que ocurrió en la Venta de Vargas de San Fernando, donde empezó Camarón de la Isla con sus primeros cantos. Es un lugar mágico que Montero Glez, uno de los primeros espadas de su generación, ha utilizado como sede en su célebre novela “Pistola y cuchillo”. Pues eso, en plena Segunda Guerra Mundial, tras una batalla en el Océano Atlántico, una embarcación alemana atraca en el muelle de Cádiz para ser reparada en secreto. Un oficial de la kriegsmarine, aficionado al flamenco y la parranda, pertrecha una paquetera y se cuela en la Venta de Vargas con una cuadrilla de soldados nazis armados y de uniforme. Y allí se lía una gorda, gordísima. Enlazo la historia principal con otras que sucedieron allí, unas anécdotas magníficas, y con una situación real de la que me enteré hace unos diez años; que mi abuelo había realizado unos cursos en Berlín con el ejército alemán: top secret. Él era capitán de navío y al parecer perteneció a un selecto grupo de oficiales de la Armada que se integraron en la División Azul, dato que hasta ese momento no era conocido por los historiadores. Usé el recuerdo de mi abuelo para configurar un personaje noble y honrado, que también participa en el cuento.
Luego hay otros relatos que tienen pinceladas de mi vida, como “El asesinato de Christian Grey”, que fue una venganza privada que hice para mi esposa, una auténtica fan del puto personaje millonetis que es Grey, y sobre todo “La galleta María”, la mayor de las casualidades que pueden pasarle a alguien y que me ocurrió a mí hace veinte años en una noche de carnaval. Es tan increíble que la gente piensa que es mentira, por eso decidí llevarlo al papel: es una historia que os encantará.

(VS6)-¿Qué relato de los que la componen llevarías al cine?
(MA)-Sin duda Bulerías Nazis. De hecho he tenido dos ofrecimientos para preparar su guión y hacer un cortometraje, y lo estoy valorando. Es un relato que cuenta una historia que tiene todo lo necesario para el género cinematográfico: sexo, violencia, tensión y... nazis! Sólo fabular con unas Bulerías Nazis dirigidas por Tarantino a lo “Malditos Bastardos” me hace ensalivar. Hay otros relatos que también podrían convertirse en películas, como “El desertor”, situado en un plano post-apocalíptico tras una segunda guerra civil española (del que estoy preparando una segunda parte para una antología en preparación que va a dar que hablar) o “El Volumen XIII”, que trata de un grupo de espías, una especie de GAL, que la caga mientras custodian a un etarra, y las consecuencias que provocan sus actos. Otro cuento que perfectamente podría ser un cortometraje sería el favorito de So Blonde: “Los Manolo Blahnik”, una historia sobre una mujer caída en desgracia en un mundo dominado por los zombies.



(VS6)-“Bulerías Nazis” no entra dentro de un género concreto ya que tocas varias temáticas que no tienen que ver con lo paranormal, al menos de forma directa. ¿En qué género te sientes más cómodo escribiendo?

(MA)-Puede parecer que voy un poco sobrado, sin ser mi deseo, pero me siento cómodo en todos los géneros siempre que sean los que me gustan. He leído y escrito prácticamente de todo y eso te da una base, unos cimientos de los que partir a la hora de elaborar una construcción. En cuanto a las dimensiones del texto, lo cierto es que, quizás por mi otra faceta de articulista de opinión, me muevo bien en las short distances, en los relatos, microrrelatos y novelas cortas, pese a la dificultad que conllevan. Lo fácil es soltar la parrafada, acumular páginas y más páginas, pero la concreción es complicada y no está al alcance de todo el mundo. Me gusta escribir historias que provoquen reacciones, describir situaciones límite, poner a los personajes en situaciones en las que la toma de decisiones sea de blanco o negro, y eso se puede hacer en muchos ámbitos, no es necesario encerrarlos en un supermercado y rodearlos de muertos vivientes. Cualquier lugar cotidiano te ofrece un ramillete de situaciones que puede trasladarse a un libro, sólo hay que observar, estar atento.

(VS6)-También has coordinado, junto a Daniel Lanza, la antología “Vampiralia”, que por cierto ha resultado nominada a la segunda edición de los premios “Ultratumba”, y aprovechamos para felicitaros por ello. ¿Cómo ha sido el proceso de coordinación y selección?
(MA)-Vampiralia parte de otra antología en la que Dani y yo participamos, titulada “13 Puñaladas”, en la que trece autores gaditanos ofrecíamos nuestras particulares visiones de historias de terror. Aunque mi querida Rosario Troncoso, la editora, lo niegue, el título fue invención mía. Es un libro magnífico con relatos de algunos de los mejores escritores españoles gaditanos del género como Rafael Marín o Jesús Cañadas y aunque fue un éxito en ventas la cosa acabó regular. Sin embargo, hizo que a Lanza y a mí nos picara el gusanillo de hacer otra antología, a nuestra manera, y así nació Vampiralia. Durante un tiempo estuvimos fantaseando con crear una editorial y hasta le habíamos puesto un nombre: “Mierdalia”, pero nuestras propias ocupaciones laborales nos lo hacían difícil. A primeros de enero de 2014 estaba comprando la cena en un freidor de pescaíto frito, a la salida del trabajo, aburrido total, cuando decidí que había que hacer Vampiralia y además había que hacerla ya. Llamé a Lanza al móvil de su novia (él no tiene, o dice que no tiene...) y le comenté que teníamos que ponernos manos a la obra. Mientras yo terminaba de comprar los papelones de bienmesabe  y las puntillitas, Dani montó el grupo de facebook de Vampiralia e invitó a varios de sus contactos. Cuando llegué a casa yo hice lo mismo y en pocas horas teníamos casi cincuenta autores en la iniciativa, por lo que tuvimos que cerrar el acceso. Luego, por unas cosas y por otras nos quedamos con una treintena, que son los que aparecen en el libro. Allí nos encontramos con Jandro Revert, que preparó una portada mayúscula (una sexy vampiresa), Aniel Dominic, que hizo la maquetación, y varias personas que ayudaron con las correcciones de los textos. Creo que fuimos bastante profesionales en la realización de Vampiralia. Tuvimos dos editoriales muy interesadas en sacarla a la venta, seleccionando 15 o 20 de los relatos y el resto como extra en ebook, pero al final, desgraciadamente, no pudo ser.

(VS6)-Subisteis la antología en la plataforma digital “Lektu” de manera gratuita. ¿Qué acogida está teniendo?
(MA)-Pues una acogida fantástica. Después de que la segunda editorial dijese que renunciaba al proyecto volvimos a la idea general, que era preparar Vampiralia para descarga gratuita en un portal especializado. Se manejaron varias opciones pero tras conocer a Alberto (Zeta) en Barcelona en la presentación de “Zombifícalo” en la librería Gigamesh y hablarme de las opciones de Lektu, decidimos que era buena idea apostar por ellos. Aunque el libro es gratuito y los participantes no cobramos nada nos obligamos a firmar contratos de cesión editorial no exclusiva, y yo como coordinador rubriqué el contrato de distribución con Lektu e incluso hice el depósito legal. En cuanto Vampiralia apareció en la plataforma de descarga, tanto para epub como para mobi, se puso en el número uno de Tendencias de Lektu y de Descargas gratuitas... y ahí sigue, varios meses después, cada vez con más seguidores vampíricos, lo que sin duda ha servido para que Vampiralia haya sido nominada a los II Premios Ultratumba a la Mejor Antología de 2014. Para todos los integrantes ha sido toda una sorpresa y una alegría. Lo cierto es que es una obra con muchísima calidad y horas de trabajo desinteresado detrás.

(VS6)-No hace mucho que habéis organizado una “presentación Fake” en San Fernando, tu ciudad natal, en la cual habéis regalado ejemplares físicos a todos los asistentes. ¿Cómo es eso de regalar libros?
(MA)-Es lo más bonito. Una señora mayor se acercó a pedirme un ejemplar y cuando se lo di me confesó que la había hecho feliz. Era un día tormentoso, con un viento huracanado, y encima jugaba el Real Madrid a la misma hora; aún así el local se llenó con más de cincuenta personas. La señora llegó tarde y se llevó el último ejemplar que quedaba para regalar. Casi llora ella. Y yo. Lo de los ejemplares físicos fue un auto-homenaje que decidimos darnos los participantes, como la propia presentación “fake”, pues no se iban a vender libros. Vampiralia había quedado tan bonito y habíamos pasado por tantas cosas que decidimos contactar con una imprenta para hacernos una copia privada de recuerdo. Gracias a Cristina Caviedes (Editorial Universo) localizamos una en Madrid que nos dio un precio impresionante, con lo que no tuvimos excusa. Luego, pensamos, ¿y si hacemos más para regalar a los amigos, a críticos, a reseñadores? Al final cada autor encargó los que quiso y hay una edición limitada de 225 ejemplares dando vueltas por toda España... y pronto llegarán a México (Lex Morales) y Argentina (Esteban Di Lorenzo), dos autores que también han participado. Ha sido una experiencia preciosa culminada con esta nominación inesperada, pero el libro, Vampiralia, realmente lo merece porque es una antología de gran calidad, lo que ha hecho que mucha gente se preguntara por qué no se había puesto a la venta por una editorial (se aceptan ofertas, jajaja).


 (VS6)-¿Qué opinas de la autopublicación y que cosas buenas y malas tiene en comparación con la edición tradicional?
(MA)- Creo que uno tiene que saber encontrar una salida por la ventana cuando le cierran una puerta. Últimamente están proliferando antologías que, una vez hechas y cerradas, se ofrecen a editoriales. Es una manera de ser más atractivo como producto, se ahorra trabajo. A mí me parece perfecto que cualquiera que tenga una obra la autoedite, no soy yo quién para hablar de calidades o merecimientos. Ahora bien, es importante también ser autocrítico y tratar de presentar un trabajo final de calidad en todos los aspectos. La autopublicación, como Vampiralia, tiene ventajas e inconvenientes, que puede que sean incluso las mismas: para muchas cuestiones hay decisiones asamblearias. A veces resulta necesario alguien que tire por la calle de en medio y tenga la última palabra, y eso puede provocar luchas de egos, resquemores. Lo importante es ir de cara y hablar con cortesía pero sinceramente. Las editoriales tienen un grave problema que es general en el sector: la gente no quiere asumir el precio de las cosas, quiere pagar menos o no pagar, directamente. Eso afecta a las librerías, a las distribuidoras y a todos los agentes externos. Un cantante puede ganar dinero con sus actuaciones en directo, sus bolos, etc., pero un escritor no puede hacer una lectura de texto cobrando porque se ríen en su cara. En ocasiones he visto presentaciones de libros donde hemos estado yo, el autor y una señora despistada que se sentó por casualidad. Habría que estudiar bien la problemática del mundo literario y editorial porque las editoriales tienen necesidad de vender y los escritores de publicar, pero no puede usarse siempre la ley del embudo. Tiene que haber un punto intermedio, y cuando no lo hay, la solución es la autopublicación.

(VS6)-¿Qué nos encontraremos de cara al 2015? ¿Qué anda maquinando Montiel de Arnáiz?
(MA)- Un montón de cosas. En unos meses espero que salga a la venta “Demonalia”, de la Editorial Universo, una antología de relatos de demonios con un fin benéfico como es recaudar fondos para la asociación gaditana “Paso a paso con Carlitos”. Era un proyecto que estaba a medias y que, por extrañas circunstancias, decidí continuar yo como coordinador. Hay grandísimos relatos ahí dentro, con gente que va a llamar la atención, como Israel Alonso. Luego estoy coordinando otra antología que tiene por nombre provisional “Supermalia” (como véis, me como mucho el coco con los títulos...) que tratará de historias de superhéroes y/o supervillanos, con total libertad creativa para los autores (escritores e ilustradores), como a  mí me gusta que se haga. Estamos en proceso de creación y luego vendrán las selecciones, pero nos encontramos unas ideas magníficas y mucha motivación.
Aparte de eso una editorial de nuevo cuño ha mostrado interés por un nuevo libro de relatos que tengo terminado y estoy hablándolo con ella, así que quizás en octubre haya novedades. Seguiré participando en antologías y en las revistas literarias en las que acostumbro y, al mismo tiempo, le estoy dando caña a la novela que quiero terminar en 2015, en la que aparecerá un extraño carnet de Franco en las Juventudes Comunistas... Dará que hablar, jejeje.

(VS6)-La literatura zombi sin duda ha dado un empujón a todos los demás géneros “de terror”, ayudando a consolidar un poco la escena de la literatura de terror patria e incluso en Bulerías tienes algunos relatos en los que los muertos vivientes hacen su aparición. ¿Qué piensas de dicha literatura? Hay mucha gente que afirma que es un género en decadencia…
(MA)-Yo creo que el mercado fluctúa por modas. Antes de los zombies reinaron los vampiros (Crepúsculo, Crónicas Vampíricas, etc) y luego lo hicieron las historias de fantasía épica (Juego de Tronos). A saber qué habrá luego. Lo cierto es que es la teoría del eterno retorno: volverán a ponerse de moda. Ahora bien, eso no tiene nada que ver con la decadencia. Pueden seguir haciéndose novelas de calidad formal, estilística y argumental. El problema es vivir siempre dentro de lugares comunes, insistir en historias trilladas, en reiterar lo ya leído: eso fallará. Hay obras que no envejecen como “Soy Leyenda” o “Salem´s Lot” aunque el género vampírico está trillado. Ejemplo del trabajo bien hecho es “Diástole”, de Emilio Bueso: una historia de tópicos irreales; una novela con calidad muy superior a la mayoría de las obras de género que aparecen. Otras buenas historias son “El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas”, de Darío Vilas, contada de un modo absorbente; “Gente Muerta”, de J.G. Mesa, que da un revisited al género fantasmagórico o “Y pese a todo...” de Juande Garduño, que hace una historia que hemos visto y leído mil veces de un modo personal y propio, haciéndola interesante y no repetitiva.

(VS6)-¿Qué opinas de las redes sociales? Facebook y Twitter pueden ser armas de doble filo…
(MA)- Me parecen una importantísima forma de marketing gratuito y un medio fundamental de relacionarse social y profesionalmente. El que no esté ahí pierde la mitad de sus balas, lo que es especialmente grave en un mercado tan saturado como es el de los escritores (y más aún, los de género). A mí me hacen gracia los trolls y, de hecho, como iconoclasta provocador que soy, no me parecen mal. Cuando hay alguien que te dice su opinión sincera aunque no te guste está siendo sincero. El problema es el mierdecilla que desde la atalaya de su anonimato o de la distancia que propone una red social decide que joderte la vida va a ser “su” forma de vida. Sin embargo, eso tiene rápidas formas de solución (sin recurrir a la violencia en ninguno de sus tipos). El otro día Tony Jiménez decía que alguien que no lo soportaba le había mandado una solicitud de amistad por facebook y él la había rechazado. Así se evitan problemas, Facebook no tiene que ser un concurso de quién tiene más seguidores, sino una red selectiva. Tony hizo bien, aunque quizás podría haber preguntado por privado al fulano por sus razones. Hay que utilizar el perdón cristiano, Tony... En las redes sociales uso mucho aquello de que “no ofende quien quiere, sino quien puede”. Con tal de que el troll no traspase mi coraza, no hay problema. Y si lo hace, el problema lo tiene el troll. Jurídicamente hablando, claro...

(VS6)-También eres un gran aficionado a los comics. ¿DC o Marvel?