Guillem López nos vuelve a patear donde más duele con una excelente y potente novela no apta para cualquier lector (estómagos sensibles: absténgase, por favor)
Bienvenidos al pozo, una caverna insondable con mil galerías y túneles, fortalezas pétreas cerca de la superficie y barrios profundos de nichos cavados en la roca. Este es el escenario, brutal y despiadado, en el que habita Veintiuno, un joven que pasa las horas envuelto en una nube de bok en la casa del humo, desde donde interpreta sus posibles destinos: entregar su cuerpo al dios de la mecánica y ser útil en una excavación sin fin, convertirse en un paria o, finalmente, ascender a través de los bajos fondos, pero deberá pagar un alto precio por medrar.
Hay que decir desde ya que Guillem López se sitúa entre los autores más interesantes y con mayor talento del panorama fantástico nacional.
Tras Challenger (novela coral sobre el lanzamiento del mítico transbordador espacial que acabó en desastre) el castellonense Guillem López dejó el nivel muy alto. Para servidor esa fue precisamente una de las mejores novelas del pasado curso, así que la expectación ante su nuevo material era altísima.
Esta nueva novela (la cual cuenta con uno de los mejores títulos de este 2016) no presenta un argumento claro y definido. No existe una introducción que nos explique qué hacen exactamente los personajes que habitan en el interior de esas cavernas. Esto simplemente es un dato anecdótico ya que el escritor se las apaña de manera excepcional para mantenernos en vilo hasta su final, uno que ya os digo que no deja indiferente a nadie.
Es indudable que esta ‘La polilla en la casa del humo’ es una novela muy claustrofóbica donde se nos narra una especie de submundo excavado en las profundidades de la tierra en el que VIVIR es un privilegio difícil de conservar y SOÑAR con salir al exterior se convierte en un lujo que pocos o nadie se puede permitir.
Como lector no deja de sorprenderme el encontrarme un libro donde la humanidad está tan perdida que parece que estamos asistiendo a un freak show carnavalesco donde el mundo miserable que nos describe el amigo Guillem sea a la vez tan terrorífico como cercano.
Podemos ver en el personaje de 21 un reflejo de nuestra propia sociedad, donde la manipulación y la falta de remordimientos y de esa famosa “moral” de la que muchos alardean son el pilar principal de polémicos tejemanejes para así poder ascender en la escala social de esta epopeya mecánica, post-apocalíptica y desesperanzada (algo así como un trasunto de mi querida Mad Max).
Guillem López nos vuelve a patear donde más duele con una excelente y potente novela no apta para cualquier lector (estómagos sensibles: absténgase, por favor) la cual atesora momentos realmente alucinógenos gracias a una atípica narración evocadora tan poderosa como el olor a cloaca que sobrevuela por estas páginas.
“El Dragón de Frío transporta al lector a un mundo donde el sentido de lo fantástico alcanza cotas pocas veces vista. Las distintas historias que componen el libro te hacen retroceder a los tiempos donde se contaban cuentos y leyendas junto a la hoguera. Todo un hallazgo e ideal para todos los públicos.”
¿Qué hay en el interior de la Montaña que se arrastra? ¿Qué busca la criatura que comba los árboles a su paso sin romperse? ¿Qué ser se alimenta de tus sueños escondido en una caja?
El viajero que atraviesa el Bosque de los Pensamientos ha aprendido a temer los derroteros sobrenaturales que toman sus caminos. La niebla se transfigura en tinieblas y la oscuridad en peligro, pero hasta el corazón más negro del bosque se sobrecoge ante la presencia del Dragón de Frío.
El Dragón de Frío es un libro escrito por Vicente Catalá Burguera, autor de varios relatos de ciencia ficción y de terror, y que para este volumen ha cambiado de género y se adentra en el género de la fantasía, pero una fantasía que nos recuerda a épocas antiguas donde las historias se narraban en forma de cuentos. Si ha salido vencedor del cambio de registro es algo que tendrá que juzgar el lector, pero en mi humilde opinión, ha salido victorioso y de qué manera. Ha hecho un libro donde el sentido de la fantasía y de la maravilla se respira en todas y cada una de las páginas de los tres relatos y de la novela corta que forman El Dragón Frío (Fragmentos del Libro de Mirm)
El primer relato es el titulado “La Montaña del Troll”, donde el autor cuenta la peculiar relación que se establece entre un joven llamado Hank y un enorme Troll, el lector asistirá a los intentos de Hank de que el troll no se lo coma, y las distintas estratagemas que el joven protagonista tendrá que hacer para salir con vida de este extraordinario suceso. Es un relato narrado de manera magistral por el autor, con una prosa sencilla y directa. Y con un final emotivo.
El siguiente relato se titula “El Escultor de Estrellas”, cuenta la historia de un sabio y su nieto, y su afición por admirar las estrellas. Después de un extraño suceso, el nieto del sabio partirá para intentar buscar solución a lo que le sucede a su abuelo, y en su intento de intentar mejorar el estado de su abuelo, el joven hará una cosa que tendrá ciertas repercusiones. Una historia donde el cariño y el amor son los sentimientos dominantes, y donde se verá hasta dónde puede llegar una persona por intentar salvar a un ser querido. Una historia emotiva donde la prosa vuelve a destacar por su riqueza y su estilo.
El tercer relato es “Tiena”, que así se llama la joven protagonista de la historia, una jovencita presumida y engreída, y que un buen día y misteriosamente, acaba en sus manos una extraña cajita de madera, y con un contenido que cambiará y de qué manera la vida de la joven Tiena. Una historia con moraleja final, cuidado con lo que deseas, que puede salir de manera
totalmente inesperada a como uno piensa. Relato con el qué es para mí, el final más oscuro de todo el libro.
Estos tres relatos forman Los Fragmentos del Libro de Mirm.
Después de los tres relatos antes explicados viene la que quizás es para mí, la joya del libro, la novela corta que da título a este volumen, “El Dragón de Frío”, una historia maravillosa de principio a fin, donde la fantasía alcanza altas cotas de imaginación. Esta historia cuenta los sucesos que dieron lugar a la reaparición de un ser que todos daban por extinguido, un Dragón de Frío, pero que como se verá, estaba vivito y coleando, y a donde el lector asistirá al poder desatado de esta increíble y terrible figura. Tiene un final acorde a lo que se ha contado a lo largo de la novela, donde la fantasía alcanza su máxima expresión.
El Dragón de Frío,Fragmentos del Libro de Mirm, es un libro ideal para todos los públicos, desde los más jóvenes pasando por los lectores más veteranos del fantástico, es un libro donde la fantasía y el sentido de la maravilla es lo que predomina por encima de todo. Es una fantasía que podría recordar a antiguas leyendas e historias de esas que se contaban en la antigüedad, donde al lado de una buena hoguera se fraguaban los mitos y las grandes historias.
A destacar la capacidad del autor para crear y desarrollar un mundo donde todo encaja al milímetro, donde todo ocupa su lugar y tiene su razón de ser. En poco más de doscientas páginas el lector asistirá a unas historias a cada cual más sorprendente, y donde la acción ocupa un lugar algo más secundario de lo que suele ser dentro de lo que suele ser lo habitual en la fantasía.
Otro punto que hay que resaltar es el de los distintos personajes que protagonizan este libro, todos y cada uno, están desarrollados de una manera que actúan acorde a su edad y sus características, desde los humanos hasta las distintas criaturas fantásticas que aparecen.
En definitiva, El Dragón de Frío (Fragmentos del Libro de Mirm) es un libro que me ha sorprendido muy gratamente, y donde le lector descubrirá que dentro de la autopublicación también se pueden encontrar grandes historias, y que no solo las editoriales más “normales” publican buenos libros, y que como en todo en general, hay que saber buscar para encontrar cosas buenas, y que en este caso en particular, el lector se encuentra ante un libro de una calidad muy alta.
Un libro que supone el hallazgo de un autor del que un servidor espera seguir leyendo más historias. Muy recomendable para todo aquel que quiera pasar un rato muy agradable leyendo unos buenos relatos y una novela corta de fantasía.
“Una de las más lúcidas críticas volcadas hacia el escritor y el lector medio, lo que se traduce en una de las mejores novelas de este año”
Como para resucitar el gusto sería necesario que esta nación se hubiese tomado alguna vez en serio aquello de que nuestro cuerpo es un templo y la boca su excusado, lo más factible será ir pensando en reconstruir la lengua para poder mentir al menos sobre lo limpio que teníamos aquel palacete forrado de piel y pelos y perforado sin remedio nueve o diez veces. A lo mejor deberíamos ir pensando en cambiar un idioma que ya no sirve. Puede que haya llegado la hora de hacerle al castellano un hoyo en la hermosura y cagarle lombrices dentro hasta rellenarlo. El castellano es hoy un idioma monigotado, toca asaltar otras lenguas.
Hoy os voy a hablar (intentarlo, al menos, ya que el título en cuestión huye de cualquier definición plausible) de un libro diferente, inaudito incluso en nuestro panorama literario.
A Rubén Martín lo descubrí gracias a Menos Joven, donde nos presentaba una historia extraña como pocas (de hecho todo el libro es un locutor retransmitiendo la jugada de su personaje principal Bogdano -el cualdebe cazar a sus ídolos-, todo ello subido a un caballo (¿?).
Con Magistral vuelve a dejar ojiplático al lector con una sensación de estupor y confusión que no te abandona durante la lectura del libro ni hasta mucho tiempo después de haberlo cerrado (sin ir más lejos he necesitado unos días para asentar las ideas en mi cabeza para poder así escribir mis impresiones sobre lo que aquí nos quiere contar el escritor).
De las cosas que más valoro como lector y como reseñador es que el texto que tengo delante me remueva algo en el interior, y con Magistral, el amigo Rubén me ha dejado una sensación de caos (controlado en ocasiones, of course) intrínsecamente relacionado con la manera que tiene de jugar y estrangular el lenguaje para así ofrecernos unas páginas llenas de un peculiar juego narrativo que apabulla y sorprende a partes iguales.
Podríamos considerar que el escritor se toma este escenario bien como una broma infinita o como un despiece de esos tópicos que asolan nuestro lenguaje desde hace años.
No quiero finalizar este acercamiento a Magistral sin mencionar la edición del libro por parte de Jekyll and Jill, con uno de esos diseños interioresque juega constantemente con la estructura interna de estos alucinados pasajes; sin lugar a dudas, otra nueva muestra de lo que es capaz este pequeño sello zaragozano.
Queda claro que Rubén Martín Giráldez va por libre en esto de la narrativa, siguiendo un camino (el suyo propio) por el que no deja títere con cabeza, potenciando un discurso nuevo y radical que no se casa con nadie.
Rubén, hijo mío: quedo rendido a tus pies con ganas de más.
Magín ha conseguido fusionar la Ciencia Ficción con la Aventura Marítima en una novela que te hará reflexionar y disfrutar a partes iguales.
Ben y Virgana vagan a la deriva por un mundo acuático. Unos seres terribles los acechan cada día al caer la noche. La tecnología no los puede ayudar, fallos inexplicables impiden el correcto funcionamiento del sistema de propulsión de la embarcación. Marius Tercero, una inteligencia artificial de última generación, orbita el planeta estudiando un plan de rescate. Se trata de un plan que implica poner en riesgo su propia existencia: con ello espera, además, encontrarse a sí mismo y avanzar en su programación original.
La editorial El Transbordador viene haciendo las cosas muy bien desde sus inicios cuando nos presento Ciudad de Heridas de Miguel Córdoba, la que fue una de las mejores lecturas de 2015 para un servidor.
Su siguiente publicación fue una antología de Superhéroes y Villanos llamada Supermalia y coordinada por Enrique Montiel de Arnaiz (Bulearías Nazis) la cual ha cosechado muy buenas críticas y AQUÍ podéis ver la extensa reseña que hizo nuestro compañero Jorge Herrero.
Deriva de Magín Méndez fue la tercera publicación de la editorial, si hablo en pasado ya que al catálogo de Ediciones El Transborador se han sumado dos obras más: Relatos del Universo Lejano de Carlos Almira y El Tapiz Invisible de Juan Antonio Fernández Madrigal.
Este libro llegó a mis manos por sorpresa. Antes de publicarse yo ya conocía la existencia de este libro e incluso la brillante portada, que más tarde hablaré de ella, y era una obra que me llamaba mucho la atención y que tenía en esa lista de pendientes de compra que todo lector hacemos. Por sorpresa el cartero apareció y me llego este magnífico regalo de Pilar y Jordi, los editores de la editorial. Bendito regalo y bendita sorpresa.
Deriva es una novela que en poco más de 200 páginas no cuenta una magnífica historia de supervivencia marítima mezclada con ciencia ficción que otras obras u otros autores necesitarían 400 o 500. Esta es la primera virtud de Magín a la hora de escribir, no se anda por las ramas, no nos llena de paja innecesaria páginas y páginas. Nos cuenta lo que queremos saber sin enredarse en subtramas, descripciones, flashbacks y demás que a veces aportan poco o nada a la historia.
Deriva es la historia de dos náufragos llamados Ben y Virgana, con personalidades muy distintas, deben sobrevivir en un planeta acuático a bordo de una embarcación bastante inestable y en la que diferentes incidentes los han desconectado de la nave principal y han muerto la gran mayoría de la tripulación. Pero toda esta expedición no tendría razón de ser sin “Padre” una inteligencia artificial que se ha hecho con el control total de la humanidad y que además también ha enviado a otra inteligencia artificial creada totalmente por él llamada Marius el cual tendrá una gran relevancia en la historia e incluso poco a poco irá construyendo sus propias opiniones.
Hablaba de las gran diferencia de personalidad entre Ben y Vergana y esa es otra de las grandes bazas con las que cuenta esta historia. Magín a conseguido crear dos personajes muy diferentes que se solapan y se complementan a la perfección incluso habiendo tantos conflictos y enfrentamientos por culpa de esas contrapuestas personalidades.
Otra de las grandes virtudes, por lo menos para mi aunque entiendo que para otros pueda ser un error, es la humanización de las IA artificiales. Esto te da mucho que pensar y por esto digo que esta novela tiene un trasfondo más allá de una novela de ciencia ficción o aventuras ya que consigue que te hagas varias preguntas. ¿Es posible que en un futuro veamos “robots” o inteligencias artificiales manejando humanos? Hoy en día dependemos más de la tecnología de lo que nos imaginamos.
Esta es una obra que yo recomendaría tanto a los amantes de la Ciencia ficción como a todos aquellos que están empezando con este género literario ya que esta obra nos da todo lo que necesitamos sin necesidad de rellenos y con una narración directa y sin contemplaciones.
Y como siempre ahora es el momento de hablar de estas personas que a veces en el mundo de la literatura quedan algo olvidadas, si me refiero a los partidistas o ilustradores. En este caso solo tengo magníficas palabras para Cecilia G.F. ya que su ilustración me parece una maravilla. Tuve la suerte de ver esta ilustración cuando todavía no estaba ni anunciada esta obra y ya les dije a los editores que me parecía brutal y un gran acierto. Pues una vez la ves en directo todavía mejora más. Capta perfectamente la esencia de la obra y te crea la necesidad de interesarte por ella y esto es precisamente la función de una portada. Gran trabajo.
Enhorabuena Magín por esta genial novela que puede ser leída por todo tipo de públicos, incluso me atrevo a decir que también es una perfecta novela para que jóvenes que todavía no se han acercado a la Ciencia Ficción lo hagan con ella. Y a los que nos gustan las aventuras y la Scify como es mi caso es un disfrute de principio a fin. Enhorabuena.
Otro mensaje para Pilar y Jordi, editores de El Transbordador. Seguid así, el trabajo que estás haciendo es impecable, tanto la elección de los escritores como la de los ilustradores y sin olvidarme de la edición de dichas obras. Me consta que trabajáis y mucho y editoriales como la vuestra son las que necesitamos hoy en día. Bravo.
Ya han pasado la friolera de 13 años, desde que Peter Jackson finalizó su legendaria trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos, con el estreno de El Retorno del Rey. Dejando un gran hueco dentro del cine del género de fantasía épica. A lo largo de los años, fueron unos cuantos los intentos de sacar adelante esta clase de historias sin mucho éxito. E incluso hace nada que Peter Jackson intentó repetir el éxito de El Señor de los Anillos, adaptando el relato de El Hobbit sin nada de acierto.
La verdad, es que este género ha logrado prosperar más en la pequeña pantalla gracias al exitazo del canal HBO: Juego de Tronos. Que suple al fanático de este tipo de historias de su buena dosis de tierras legendarias, guerreros de capa y espada, magia y criaturas fantásticas. En menor medida (y centrada más a un público joven) tenemos la reciente Las Crónicas de Shannara. Ambas series basadas en extensas sagas literarias.
Pero Warcraft, parece que viene con la intención de recuperar el espíritu de este género en pantalla grande. Y, además, con reivindicación doble, ya que se trata de una adaptación de un videojuego.
Si algo hay que temer del cine actual, además de los remakes/reboots y spin-offs, es a las adaptaciones... y más si son de videojuegos. Se pueden contar con los dedos (incluso de una mano) esta clase de películas que son, al menos, aceptables. Y esta y la próxima película de Assassin´s Creed se han realizado con la intención de cambiar esto.
De Assassin´s Creed aún no puedo hablar. Pero de Warcraft, sí. Y lo cierto es que, aunque supone un tímido pasito adelante para que las cosas cambien, no es la gran adaptación que tanto esperábamos.
Puede que seas alguien que, incluso, no conozca nada de Warcraft. Si es así, permítame descubrirte que se trata de una saga de videojuegos de la compañía Blizzard Entertainment, que ya cuenta con dos décadas de historia. Siendo sus primeras entregas, de rol estratégico que asentaba un mundo y personajes que invitó a conformar una solida comunidad de fans. Pero lo que de verdad hizo que Warcraft estuviese en boca de todo el mundo, que cruzase fronteras y que mucha gente se pasase la mayor parte del día en fantásticas aventuras virtuales, fue la expansión de este videojuego al terreno de los MMORPG (Multijugador Masivo en Línea) bajo el título de World of Warcraft.
Por supuesto, estamos ante una (muy) lucrativa franquicia que cuenta con una extensa variedad de merchandasing. Entre el que se cuentan novelas y cómics que amplían la interesante y aprovechable mitología presentada en los videojuegos.
La idea de trasladar Warcraft al cine no es nada nuevo. Cumpliéndose este año diez años de espera desde que se hizo su anuncio oficial. Muchos cambios (el más conocido fue el reemplazo de Sam Raimi por Duncan Jones como director), retrasos y decisiones se tomaron desde entonces. Pero por fin podemos asistir a este choque de mundos y ver si el traslado al cine le ha sentado bien y este puede ser el origen de una épica saga de fantasía épica.
Y el resultado es... muy irregular. El producto final resulta quedarse a medio camino entre contentar a los fans del videojuego y al espectador profano, sin acabar de llegar a ninguno de ellos.
Pero vayamos por partes... ¿Qué nos quiere contar Warcraft: El Origen?
"El mundo que habitan los temibles orcos agoniza. Su líder, el brujo Gul´dan encuentra el modo de sobrevivir, abriendo un portal que conecta con otro mundo. Decide enviar una avanzadilla para preparar el terreno para la llegada de la Horda y reclamar el dominio de ese nuevo mundo. Es así como se prende el fuego de una guerra que podría evitarse con una inesperada Alianza."
La película comienza fuerte. Siendo el prólogo, lo más emocionante y recordado de todo el conjunto de la película. Ya que va de más a menos desde sus primeros minutos.
Lo cierto, es que varios problemas y carencias de esta película me remiten a la reciente Batman V Superman: El Amanecer de la Justicia. Siendo las más sangrantes el caótico montaje (demasiadas transiciones de escenarios seguidos, escenas superpuestas y fuera de lugar...) y el olvidarse, precisamente, de que es una adaptación cinematográfica y no una alargada cinemática para su próxima entrega jugona. Las salas de cine no solo las llenan los fanáticos de los videojuegos, y el espectador medio no tiene porque chaparse toda su historia antes de sentarse en la butaca.
Se nos presentan a los dos facciones de la territorial disputa: los orcos y los humanos. Y como ya me temía, es la parte no humana la que no está para nada desarrollada.
El caso más reciente que recuerdo (y que más me cabreó) fue el de El Amanecer del Planeta de los Simios. En el que los humanos parecían ser del todo prescindibles. Pero en este caso, el tema es más criticable. Si hace nada que Capitán América: Civil War nos ofrecía un conflicto (más "modesto y simple") en el que se trabajaba mínimamente a cada facción, sus integrantes y motivaciones. En Warcraft todo se desdibuja. Sobre todo en la parte humana. Siendo los orcos, los verdaderos protagonistas. Y sobre todo, el personaje de Duratan (Tobey Kebbell), a quien el espectador se agarra como si de un ancla se tratase, para no perderse a lo largo del metraje.
Cuesta empatizar con la parte humana del reparto, argumental y actoralmente hablando, haciendo que los supuestos momentos épicos del film sean totalmente descafeinados.
Y en medio de ambos bandos, tenemos al mestizo personaje de Garona (Paula Patton), quien promete entregarnos los temas más interesantes de la película a costa de su dual lealtad. Pero, a pesar de presentarse, se olvidan de desarrollarlos a costa de meter con calzador un insípido romance con Lothar (Travis Fimmel) que nos remite al que tuvimos la desgracia de soportar en la trilogía de El Hobbit con Tauriel y Kili.
La película avanza a un ritmo rápido y a trompicones que puede hacer perder al espectador profano. Quien necesitaba más tiempo para tener constancia de varios personajes, lugares y elementos que aparecen a lo largo de la película de forma abrupta. Además de encarar la recta final de manera desastrosamente atropellada y dejando con la miel en los labios al espectador. Quien se queda con la sensación de que la película empieza cuando termina. Y llegando a hacerle pensar que ha perdido el tiempo y que esta historia podría haberse resumido más y mejor, pudiendo convertirse en un estupendo prólogo como el de la guerra contra Sauron al comienzo de La Comunidad del Anillo. Y esto, a pesar de tener "cierta" lógica al estar pensada para ser una saga, puede pasarle factura como en el caso de Eragon o tenerlo en una eterna espera para la continuación como con Avatar.
Al final. a Duncan Jones le ha venido muy grande el encarar esta súper producción. No se nota nada la mano del director de la magnífica Moon y la muy disfrutable Código Fuente en ningún momento de la película. Se ha dejado llevar tanto por las normas de los blockbusters y el querer contentar a los fans (y eso que, al parecer, él es uno de los más fervientes, aunque no se corta a la hora de tomarse ciertas licencias), que ha dejado bastante de lado la historia y el qué y cómo la quería contar.
De todos modos, la película entretiene y llega a cumplir como cinta de evasión. Se han esmerado a la hora de llevar a la gran pantalla todo ese mágico mundo y sus criaturas (con mayor acierto por la parte orca y peor en criaturas como los hipogrifos). Y la BSO de Ramin Djawadi (Pacific Rim) ayuda a contagiar mucha de la épica que le falta al film.
Esperemos que encaren mejor las futuras entregas (lo bueno viene a partir de ahora) y que lleguen al término medio para que tanto los que vienen del videojuego como los que acaban de descubrir Azeroth, la Horda y la Alianza, puedan disfrutar al 100% en las salas de cine.
Lo Mejor:Los Orcos y el prólogo que protagonizan.
Lo Peor:Guión flojo. Montaje abrupto y confuso y se puede hacer bastante intragable al profano.
“El Libro de Sarah es una historia plagada de constantes guiños a buena parte de la cultura contemporánea, en forma de series, libros, grandes personajes de la literatura, llena de matices. Contiene altas dosis de fantasía, con algunos toques de ciencia ficción, todo ello da forma a una lectura ágil, rápida y amena”
¿Qué harías si te encontraras por la calle con una persona idéntica a ti? ¿Y si ella, al salir huyendo, perdiera un móvil igual al tuyo con imágenes de sitios en los que apareces pero nunca has estado?
Así empieza para Sarah una aventura en la que nada es lo que parece, con el universo a punto de desaparecer, un enemigo diferente con un invencible ejército de sombras y las devastadoras Torreformadoras, capaces de destruir civilizaciones.
El Libro de Sarah es la última novela de Vicente García, autor de cinco libros para la saga zombi Apocalipsis Island, y de la novela de terror La herencia de Hosting. Para esta nueva historia cambia totalmente de género y se atreve con una obra de fantasía de temática juvenil. ¿Ha salido victorioso de este reto? En mi opinión sí, pero con algunas cosas a mejorar.
La historia arranca con Sarah, la joven protagonista, una chica que debido al trabajo de su madre se ve obligada a cambiar de instituto y acabará en uno donde la gente es todo lo contrario a como es ella, es una chica que le gusta todo lo relacionado con el tema gótico, y en su nuevo instituto todos, o casi todos van vestidos/as de una manera más refinada y estirada que ella, lo que le acarreará ser el bicho raro y el objeto de las burlas de un buen número de estudiantes, que le harán la vida algo más difícil de que lo que ya es para ella.
Un buen día, dando un paseo, se encontrará frente a frente ante una persona que es exactamente igual a ella, totalmente incrédula y sorprendida ante tal descubrimiento, no dará crédito a este encuentro, pero se verá obligada a cambiar de opinión cuando vaya descubriendo ciertos elementos que la dejarán sin habla. Sin quererlo no beberlo, se verá metida en una batalla donde estará en juego algo más que su vida y a de los suyos, ya que una terrible amenaza se cierne sobre todo el planeta. Sarah tendrá que tomar una muy difícil decisión: mantenerse al margen o formar parte activa en algo que cambiará su vida en todos los sentidos. Asistirá a viajes entre distintos mundos, realidades alternativas, donde todo lo que conoce estará cambiado, a veces de una manera más sutil y otras de una forma radical. Descubrirá que no es la única “Sarah” que existe, y junto a otros personajes intentarán detener al llamado “Enemigo” y a las terribles Torreformadoras.
El Libro de Sarah es la primera parte de una saga de fantasía juvenil, y eso se nota, ya que esta primera parte no deja de ser como una presentación de los distintos personajes y distinto mundos que formarán parte de esta, si no me equivoco, trilogía. Y al ser una especie de introducción, peca en algunos momentos de exceso de información, y eso hace ralentizar el ritmo de la novela, ya que en ciertos momentos puede llegar a ser algo lenta.
Junto a esos momentos, también nos encontraremos con otros mucho más movidos, y donde no dejan de suceder cosas, todo ello narrado con un ritmo mucho más ágil y ameno, que compensa en mayor medida las partes más lentas y con exceso de información.
Se nota que el autor ha intentado crear un mundo y un universo accesible y cercano, plagado de multitud de referencias a series de televisión, películas, a grandes clásicos de la literatura, todo ello elementos de la cultura popular. Pero en mi opinión, a veces, el meter tantas referencias puede llegar a cansar al lector en ciertos momentos de la trama, aunque otras veces, esa multitud de referencias harán recordarnos a las historias que nos leíamos o nos contaban cuando éramos más jóvenes.
Aunque el género predominante es el de la fantasía, también tiene algún que otro elemento de ciencia ficción, todo ello contado con una prosa sencilla, amena y directa.
Tiene un final en mi opinión, demasiado abierto, aún y todo sabiendo que habrá más partes, pero eso no quita que el lector quiera saber cómo continuará la historia de Sarah, a destacar cierta revelación que el lector descubrirá al final del libro, creo que ha sido un buen acierto.
El Libro de Sarah tiene acción, aventuras, revelaciones y alguna que otra sorpresa, que hace que pese a sus fallos y errores, sea una lectura rápida.
Uno de los errores o fallos que tiene la novela, son todos los tópicos y situaciones predecibles que hay distribuidos a lo largo de la historia, los tópicos que tienen ya se han visto en multitud de otras novelas de este género, y que a veces, dan la sensación de que tienen que estar ahí, sí o sí.
El Libro de Sarah es una historia que incluso con sus errores, que los tiene, que se deja leer bastante bien, no pasará a la historia por su originalidad, pero tampoco es una mala novela. Ya que haciendo balance entre los aciertos y errores, los primeros salen vencedores. En mi opinión, el autor tiene que intentar enmendar dichos fallos de cara a las siguientes entregas.
Una novela recomendable para el que busque una lectura amena y sin muchas pretensiones, pero ideal para pasar un buen rato.
“El hijo del Mississippies un conmovedor homenaje a los libros de aventuras con los que muchos de nosotros aprendimos a leer.”
Estamos en 1840, en el Estados Unidos del salvaje oeste y de los inmensos barcos de vapor que recorren el Mississippi. Jacob sueña con ser capitán de las imponentes embarcaciones, pero su vida se tuerce cuando todavía es muy joven y acaba en la cárcel. Ya libre, la sed de venganza le permite aguantar la pobreza y las desventuras que le persiguen como si fueran su sombra. En Hannibal, su ciudad natal, dejó años atrás a la chica a la que ama y campa a sus anchas el hombre que le encerró sin merecerlo. La vuelta a casa será para Jacob un duelo contra su propio pasado.
Juan de Dios Garduño (Sevilla, 1980) es un escritor que prácticamente no necesita de presentación alguna si te consideras un lector puesto en el género fantástico/terror. Decir que es uno de los referentes de la literatura de los citados estilos en España no es nada descabellado viendo el éxito que obtuvo con Y Pese a todo…, (2010).
En 2011 sacó al mercado la antología de relatos de terror Apuntes macabros. A esta obra le siguieron El camino de las baldosas amarillas (2012) y El arte sombrío (2013).
El año pasado se estrenó Extinction, la película basada en la obra Y pese a todo... ; Actualmente está trabajando en la nueva película de Tom Holland, escribiendo junto al creador de El Muñeco Diabólico el guión del film que tendrá por título Fresh Blood.
Lo primero que me sorprende como seguidor de Juande es el cambio de registro en esta última novela, la cual se aleja diametralmente del género de terror para ofrecernos una historia de corte clásico con una imponente influencia: Mark Twain(de hecho aparece como uno de los personajes de la novela). No os dejéis engañar sobre este cambio de rumbo, ya que en estas páginas también hay espacio para esos pequeños recursos de corte fantástico que tan bien controla este autor sevillano.
Podríamos catalogarla como una novela de aventuras escrita con un estilo ágil y dinámico que potencia sin lugar a dudas esa ansia viva de pasar las páginas para ir comprobando las continuas sorpresas que nos tiene preparadas el escritor.
Es cierto que en la segunda parte del libro (Julio VernemeetsLovecraft) es donde encontramos al Garduño más reconocible, pero eso no quita que no deje de sorprendernos el resto del libro donde demuestra nuevamente que es un escritor como la copa de un pino.
Se nota que detrás de esta historia hay un gran trabajo de documentación sobre la época y los lugares descritos, de tal manera que nos traslada a ese momento de la historia con todo lujo de detalles.
Hay que advertir que quizás existan lectores que les descuadre un poco tanta amalgama de referentes y estilos dispares, pero en eso estriba el encanto de esta obra, ya que puede gustar por igual a diferente público (no olvidemos de que se trata de una historia donde el amor y la venganza están muy presentes).
Hay que destacar el cuidado que ha puesto Stella Maris en el libro (detalles como el papel elegido, esa portada tan maravillosa obra de Ivan Rusoy la maquetación con ese MDCCCL -1850- en portada se agradecen enormemente cuando sostienes el libro entre las manos).
En fin, El hijo del Mississippi confirma que estamos ante uno de los mejores escritores españoles de los últimos años; dadle una oportunidad: seguro que os sorprende.